Durante los últimos 5 años, el negocio de las aguas exclusivas, de diseño o excéntricas, ha aumentado hasta un 23%, aguas que provienen del deshielo de una determinada montaña, agua de lluvia de Tasmania, agua más o menos mineralizada, agua baja en sodio, etc., la oferta es verdaderamente amplia.
El agua se encuentra en un nivel elevado al máximo exponente, incluso se maridan distintas aguas para cada comida, agua débil para acompañar pescados, agua con gas y mineralizada para determinadas carnes, etc. Sólo un paladar muy entrenado es capaz de diferenciar las distintas aguas y esto nada tiene que ver con un diseño del envase original y llamativo, de echo muchas aguas son escogidas por este motivo para proporcionar calidad o innovación en la mesa de un restaurante.
Seguro que con cualquier otro producto esto no funcionaría tan bien, y es que a fin de cuentas el agua parece mantener la misma apariencia sea de uno u otro sitio, de ahí que las empresas de agua se esfuercen más en proporcionar exclusivos diseños y el lugar de origen del agua, que promocionar las bondades de la bebida en cuestíón olvidándose del envase.
Lo que entra por el ojo es lo que triunfa, la apariencia es tema principal del esfuerzo de las empresas. Seguro que en alguna ocasión habéis probado algo que en apariencia era perfecto y realmente apetecible y en cambio el sabor dejaba mucho que desear.
Enviada por: AzaChef Fecha: 19/12/06 |
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